jueves, 25 de febrero de 2021

Sé que es difícil...

 




Sé que es difícil sostener este maltrato continuo y constante a nuestros derechos y libertades a través de decretos, distanciamientos, vacunas, que en el nombre del bien común y de nuestra seguridad están matando, arruinando, enfermando a más personas que este virus inocente, contra el que nos han convencido debemos luchar...

Un virus que ningún científico ha aislado, purificado, ni secuenciado aún después de un año... Un virus que han decidido detectar con una prueba (PCR) que el propio inventor de la misma, el Premio nobel Kary Mullis dice que no sirve para detectar virus; un virus tan peligroso que, en España, provocó el año 2020, (el año del holocausto del covid 19) que se contabilizaran menos muertes totales que las habidas en los cinco años anteriores... Así lo dice el Instituto Nacional de defunciones (INDEF)... Un virus tan peligroso que el 99,98% de las personas supuestamente contagiadas sobreviven... No, no se trata de ninguna pandemia, más bien es una "plandemia", muy bien planificada desde hace años en la que se pretende esclavizar y practicar la eugenesia a toda la población a nivel mundial; de eso va la agenda 2030 cuyo pin se cuelgan orgullosos en la solapa nuestro presidente y varios de sus lacayos... Y cuyos preparativos tuvieron el descaro de televisar en el evento 201, cinco meses antes de la declaración de pandemia por parte de la OMS.

Si, es difícil de comprender y de aceptar que quienes deberían cuidar de nuestra salud se conviertan en sicarios y cómplices de este genocidio por un puñado de euros; que los profesionales de la información, quienes deberían mostrarnos la verdad, se vendan de igual manera incumpliendo su código ético, que las fuerzas y cuerpos de seguridad, que juraron servir al pueblo y defender la primera de nuestras leyes "La Constitución" le vuelvan la espalda a los primeros y pisoteen nuestra carta magna a través de sus actos.

Si, es difícil de aceptar que en nuestro país (y en casi todos los del mundo que antes se llamaban democráticos) ya nadie se pueda defender ante la injusticia del maltrato a sus mayores en residencias y hospitales, de las malas praxis médicas, de los abusos policiales, de las normas, todas ellas ilegales, dictadas por los caciques regionales, de nuestro derecho al consentimiento informado ante cualquier propuesta de tratamiento…

Porque allí donde debería impartirse la justicia (juzgados y tribunales) por todos aquellos que tienen la potestad de administrarla (jueces y magistrados), han decidido mirar para otro lado y dejar a su pueblo indefenso ante las fechorías de unos y de otros.

La Fiscalía dio la orden de archivar las miles de causas contra el gobierno y su ministro de sanidad.   

El Tribunal Constitucional lleva un año sin atender las denuncias por inconstitucionalidad de los diferentes estados de alarma decretados.

El defensor del pueblo ni está ni se le espera…

Pero… éstas dificultades me hacen recordar para qué estoy aquí y cual es el propósito real de todo esto… EL CAMBIO.

Si, aunque te cueste entenderlo, ya no vamos a volver a lo de antes… La mentira, la traición, la manipulación, la separación, todo el dolor provocado y sus causantes… va a salir a la luz y tienen sus días contados. Pero tienes una labor que hacer… Y no tiene nada que ver con la de ser pregonero de estas sombrías noticias, no tiene que ver con organizar manifestaciones, ni denunciar a todo el conglomerado de psicópatas que idean, organizan y provocan tanto sufrimiento… No, no se trata de eso hermano, hermana…

Nuestro papel es dejar de darles el poder… Si, les damos el poder cuanto nos dejamos envolver por el miedo, cuando bajamos nuestra vibración, cuando permitimos que sus mentiras penetren en nuestros sentidos y nublen nuestras consciencias a través de los medios… Les damos el poder cuando les votamos, cuando les odiamos…

Recupera tu poder… Si, ese que te aporta la cercanía con tu alma, con tus seres más queridos, con el trabajo alegre en pos de tus sueños, con la ayuda a los demás, con proyectos comunes con tus hermanos y hermanas del alma… Amando sin medida…

Y pronto, todo esto, será sólo un recuerdo…  



Antonio Mª Rabaneda